El problema de compra de pisos y alquileres en España
· Periodistas, políticos y especialistas, todos conocen la solución, pero todos callan porqué, de alguna manera, están a gusto con esta situación.
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14/2/2026 ― Te voy a contar el cuento sobre la problemática de la vivienda en España, tanto en la compra como en los alquileres. El tema promete, es triste, pero entretenido. A lo largo de la historia de la humanidad, los cuentos populares han formado parte de la cultura tradicional. Y en nuestra época, no estamos exentos de ellos. Quizá la diferencia sea que, en el pasado, se inventaban para entretener al personal, mientras que hoy adquieren una nueva función, además de entretener: manipular a la masa borreguera.
Análisis sobre los precios de los pisos y los alquileres en España
Todos conocemos leyendas históricas, cuentos chinos, paraísos comunistas, historias de Julio Verne o incluso la popular Caperucita Roja. Pero la pregunta es evidente: ¿qué cuentos nos cuentan hoy en día?
Para que un cuento tenga la categoría de cuento, debe demostrarse que es ficción, y eso, amigo mío, solo el filtro del tiempo lo certifica. Por lo tanto, ya que he hecho un breve viaje al futuro, permíteme que te relate algunos de los cuentos actuales que, sin duda, acabarán enriqueciendo nuestra biblioteca de fábulas en el futuro.
Algunos cuentos contemporáneos que nos cuentan los políticos y periodistas
Podría citarte varios: el cambio climático, la contaminación por CO2 ―no confundir con CO― o el problema de la vivienda en España. En este caso, me voy a centrar en la problemática de los precios de los pisos y alquileres en nuestro país. Pero antes, permíteme que te hable de Japón.
Tokio cuenta con unos 35 millones de habitantes y no existe un problema grave de vivienda. ¿Cómo puede ser esto? Te lo explico. En Japón se puede construir sin mayores trabas: basta con que un terreno se venda y un constructor decida edificar unos apartamentos. Los trámites de licencia de obras tardan aproximadamente un mes y a ningún político ni funcionario se le ocurre pedir un «sobre» de compensación.
Por otra parte, la oferta de pisos en alquiler es muy amplia. Esto se debe a que en Japón no existen los inquilinokupas ni los okupas. Si alguien se apropia de una propiedad privada, es detenido y encarcelado de forma inmediata.
Supongo que estarás pensando que los pisos en Tokio son muy caros, y es cierto. Un piso modesto en los alrededores puede costar unos 400.000 euros. Pero no olvides que el salario medio ronda los 3.000 euros mensuales. Con estos datos, puedes hacerte una idea clara de que allí no existe un problema estructural de vivienda ni de alquiler.
El relato que nos cuentan políticos y periodistas sobre la vivienda en España
Para seguir un orden similar al caso japonés, empezaré por los espacios construibles. En España no existe una verdadera liberación del suelo: no se puede construir donde se quiera. Es un problema que conocen todos los profesionales del sector, incluidos los políticos de todas las ideologías, pero nadie lo dice abiertamente para no estropear el cuento que nos cuentan.
Las licencias de obra se conceden con cuentagotas, lo que propicia el pago de «sobres» y comisiones de gratitud. Además, los permisos pueden tardar hasta tres años, salvo que se agilicen mediante algún «sobre» oportuno.
Respecto al alquiler, es lógico que exista poca oferta en España y que quienes se atreven a alquilar sean auténticos temerarios. La inseguridad jurídica es evidente. Si no alquilas el piso, te lo pueden okupar; y si lo alquilas, también. Entonces, ¿cuál es la solución lógica para muchos propietarios? El alquiler turístico es la opción más segura: vienen los turistas, pagan y a la semana se van.
¿Qué interés tienen los políticos en que los pisos sean caros?
Vamos a hablar un poco de economía de primero de carrera. Seguro has escuchado hasta la saciedad que, a pesar de la pobreza generalizada de la sociedad española, nuestro país lidera el crecimiento económico en Europa. ¿Cómo se come esto? Muy sencillo: el precio de la vivienda condiciona el PIB, ya que la construcción y el sector inmobiliario son motores económicos esenciales de cualquier país.
Por lo tanto, no esperes que una alternancia de color político en el Gobierno traiga consigo un cambio real en las políticas de vivienda. Si el precio de los pisos cayera de forma significativa, el PIB se desplomaría y España pasaría rápidamente a la cola de Europa.
Personalmente, no me importaría ser de los últimos… si eso significara vivir mejor.
Para terminar, te dejo una noticia que, aunque ya conoces, no deja de ser curiosa. Las nuevas tecnologías y el correo electrónico han convertido al «sobre» en un objeto prácticamente inútil en todo el mundo, a excepción de España, donde se siguen vendiendo por su utilidad práctica.
Así, que no te cuenten cuentos que ya te he contado la fábula de los sobres. – Juan Vicente Santacreu
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Dicen que la sanidad publica española es la mejor del mundo ― Si analizas estos datos, quizás llegues a la conclusión que esto es otro cuento que se difunden en España con total impunidad. En ocasiones comento que una verdad a medias es la peor de las mentiras tramposas y manipuladoras.
1502 - El PP nos ha engañado con la fiscalidad, la gestión de la inmigración y el manejo de políticas relacionadas con la unidad territorial de España.
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En España, la gestión del suelo es una potestad discrecional de los ayuntamientos y comunidades autónomas. Esta falta de «liberación» ―es decir, el control político estricto sobre qué terreno es urbanizable y cuál no― crea un escenario donde el valor de un terreno depende enteramente de una decisión administrativa.
Este modelo fomenta la corrupción a través de un mecanismo esencial: arbitrariedad en la recalificación. Al no haber un mercado libre de suelo, el «golpe de bolígrafo» de un político puede multiplicar por cien el valor de un terreno al declararlo urbanizable. Esto incentiva el soborno con «sobres» y las comisiones ilegales de promotores que buscan ese beneficio extraordinario.
Por otra parte, durante décadas, la venta de suelo público y los convenios urbanísticos han servido para financiar ilegalmente a partidos políticos o mantener redes clientelares locales.